Cálidos
saludos a todxs lxs amigxs de SEyLA
Como
después de cada temporada, queremos presentaros lo que ha dado de sí
el paso migratorio postnupcial 2021 de las espátulas por el estuario
del Bidasoa, nuestra bahía de Txingudi.
Quizás
algún día, esta recopilación de datos que venimos acumulando
durante estos años, pueda servir para que quienes tienen la
responsabilidad (y obligación) de gestionar ecológica y
medioambientalmente el estuario del Bidasoa actúen en coherencia y,
de una vez y para siempre, Txingudi pueda ofrecer todo su potencial
en acogida de fauna, posibilitando que el espacio cumpla su función
de lugar de paso, descanso y alimentación a las aves viajeras, como
son, entre otras muchas, nuestras queridas espátulas.
Sin
más preámbulos, vamos con los datos:
Para
empezar, nos alegra mucho poder comunicaros que hemos vuelto a batir
el récord de número de ejemplares contabilizados, llegando a
alcanzar los 5 dígitos por primera vez. Solo pensar que a mediados
del siglo XX apenas alcanzaban a un par de cientos las espátulas que
se reproducían al norte de Txingudi, nos da una idea de la
importantísima recuperación de la especie gracias al trabajo de
restauración de sus hábitats vitales. Restauración que deseamos
también para nuestro estuario, punto indiscutible y estratégico en
su paso migratorio, como lo demuestran las cifras.

Como
ya sabéis, en esta última temporada de cría se han colocado
emisores GPS a unos cuantos pollos nacidos en Países Bajos para
poder seguir sus trayectorias durante su viaje postnupcial. Pues
bien, de los 12 ejemplares que entraron a la península Ibérica, 9
lo hicieron por Txingudi. Otros 2, atajando por el mar, entraron a
tierra a apenas unos pocos kilómetros de nuestro estuario (Pasaia y
Donostia) y la 3ª entró solo un poco más alejada, a la altura de
Lekeitio.
No
es una sorpresa, sino una constatación de algo que ya habíamos
comprobado, que no es otra cosa que la gran mayoría de la las
espátulas que entran a la península Ibérica lo hacen por Txingudi,
con independencia de que luego sigan por la costa cantábrica o
atraviesen la piel de toro en su camino a los cuarteles de invernada.
A
una de estas espátulas, Jelle, ya le dedicamos la anterior entrada
de este blog donde hablamos de su breve estancia, además nocturna,
en Txingudi y sobre la falta actual de condiciones del estuario para
la acogida de estas viajeras. Prueba de que Jelle, y del bando del
que formaba parte, necesitaba un lugar de reposo y alimentación, es
el hecho de que tras salir de Txingudi recaló en Urdaibai, donde si
encontró las condiciones adecuadas y permaneció varias semanas
antes de proseguir su viaje al sur.
Pero
volvamos a los datos, las cifras, que es el motivo principal de esta
entrada. Y lo vamos a hacer con las “pizarritas” para no perder
la costumbre.
La
“avanzadilla” empezó ya en julio, con la 1ª cita el día 16, y
las últimas, las “rezagadas”, se dejaron ver el día 15 de
noviembre.






Se
puede comprobar que, del total de espátulas que vemos por Txingudi,
son apenas algo más del 7% los ejemplares que sedimentan (ponen pata
en tierra) Recalcamos las que vemos
siendo bien conscientes de que algunas se nos escapan del conteo,
bien porque pasan de noche
(como ejemplo Jelle y su bando) o lo hacen en momentos en que no
estamos mirando. Es imposible cubrir la totalidad de días y horas
para un puñado de voluntarixs que aporta lo que está a su alcance.
Hay
dos motivos principales para que la mayoría de las espátulas que
pasan por Txingudi (92,5%) lo hagan sin pisar el estuario. Ambas
causas, aunque e veces se solapan,
están bien diferenciadas.
Primera
causa, dos razones:
Por
un lado, las mejoras ecológicas y de extensión de los humedales
situados al norte del Bidasoa, hacen que las espátulas a su paso por
Txingudi lo hagan bien descansadas y alimentadas. Eso se aprecia en
los bandos que cruzan nuestro espacio con decisión y energía, sin
mostrar el mínimo atisbo o
intención de bajar.
Últimamente,
los finales de verano y comienzos de otoño, no presentan las mismas
condiciones meteorológicas que años atrás. El
tiempo bonancible, despejado o casi despejado y con vientos suaves y
favorables durante las
fechas de paso, facilita que las espátulas puedan seguir
volando
sin necesidad de detenerse.
Es
decir, ejemplares en buenas condiciones físicas unido a buen tiempo,
son el principal motivo para que estas espátulas no “necesiten”
recalar en Txingudi. Esto nos anima al pensar que son factores
positivos para el futuro de la especie y, de paso, nos permite
disfrutar del paso de grandes grupos que alcanzan incluso los 200
ejemplares. Una gozada indescriptible
ver estos enormes
bandos cruzar por nuestro “espacio aéreo” cargados de energía.
Todo un espectáculo natural.
Segunda
causa, la dolorosa:
Lo
que más nos preocupa, en una mezcla de rabia y pena, es cuando las
condiciones no son favorables (mal tiempo y/o ejemplares debilitados)
hace que las espátulas que aparecen necesitando parar en Txingudi,
no encuentran las condiciones adecuadas para poder
hacerlo o durante el
tiempo necesario.
Como
bien sabemos, el estuario
del Bidasoa es un espacio pequeño, apenas un vestigio del original,
intensamente antropizado y plagado de perturbaciones. Precisamente
por eso, su restauración (inconclusa y mal gestionada) es la
principal causa de que Txingudi no alcance el potencial que aún
conserva para la acogida de las aves migratorias que necesitan de
este espacio en un tránsito vital como lo son
las escalas durante su migración.
El
problema es grave, complejo y prolongado en el tiempo, evidenciando
el desinterés de las administraciones responsables y el
incumplimiento de los compromisos adquiridos, muchos de ellos papel
mojado. Posiblemente
no sea este el lugar más adecuado para abordad el
problema (quienes deberían
hacer algo no leerán este blog)
pero no podemos menos que dejar constancia de lo que está pasando
aquí.

¿De
qué sirve realmente que un humedal como Txingudi cuente con las
mayores figuras de protección internacionales de
la Red Natura 2000 Europea, tanto como ZEPA y ZEC, si las
administraciones responsables (Gobierno Vasco, Diputación Foral de
Gipuzkoa y los ayuntamientos ribereños de Irun y Hondarribia) no
trabajan decididamente por alcanzar los objetivos de conservación
que se marcan en el documento de gestión donde están recogidos?
La
absoluta inacción tanto del Gobierno Estatal como de la propia
Comisión Europea, junto a la desidia de nuestros gobernantes más
cercanos, nos han traído y nos mantienen en una situación
inaceptable, por mucho que se llenen las bocas con propaganda en la
que hablan del medio ambiente y su biodiversidad.

Pero
no podemos quedarnos solo con el mal sabor de boca y la indignación
cuando el seguimiento de las espátulas nos brinda momentos
especiales y bellos. Momentos que, desde sus despachos, no viven
quienes tienen la obligación de gestionar debidamente el espacio.
Puede que cambiaran de actitud si compartieran con nosotrxs alguna
jornada “espatulera”, pero igual es pedirle peras al olmo.
No
cabe duda de que, para nosotrxs, contar las espátulas que pasan por
Txingudi no es una tarea fría, notarial
y científica, es una
pasión cargada del placer de admirar la belleza natural en un
enclave que concentra en su paso a la gran mayoría del contingente
de ejemplares de la población del norte de Europa.
Ser
testigos, en primera fila,
de la
belleza de las propias espátulas y sus formaciones en vuelo, hacen
que no podamos menos que admirarlas y emocionarnos, conectándonos,
de alguna manera, con la naturaleza que nos rodea. Un privilegio
compartido y por lo que
ilustramos esta entrada con una pequeñísima muestra de los miles de
fotos que les hacemos a su paso por Txingudi.
La
cosecha de anillas, como
últimamente, ha sido
regular, pero tampoco podemos esperar mucho más dadas las
circunstancias. Hemos
leído con certeza unas 40 cuyos historiales de vida iremos
desgranando en sucesivas entradas.
Aunque
a algunos nos toca hacer la labor de secretaría, llevando las
cuentas y redactando actas, SEyLA la conformáis todxs quienes nos
pasáis datos de observaciones y/o fotos con las que podemos
completar nuestra tarea y hacerla colectiva.
Un
viejo y sabio refrán dice: “Un grano no hace granero, pero ayuda
al compañero”. Pues eso, muchísimas gracias a todxs quienes año
tras año no dudáis en participar en este humilde proyecto de
seguimiento de las espátulas por Txingudi que,
sin vosotrxs no sería posible. Gracias extensivas a quienes
nos mandáis citas también dese otros lugares. Las espátulas son
las mismas y nuestra
pasión más que parecida.
Como
despedida, de esta entrada, esta foto que es de los 2 últimos
ejemplares que aparecieron por Txingudi en una parada breve, cerrando
el conteo del pasado postnupcial 2021. Da la casualidad de que ambos
portan anillas y de distintos orígenes, pero no siempre dos mitades
suman uno.
Que
el 2022 que ahora comienza, nos traiga mucho y buen espatuleo.
Ya
os estamos echando de menos.